Una mudanza con gato | Mudanzas Arquera

En el pasado ya hemos tratado lo relativo a las mudanzas con animales en general y con perros en particular, pero lo cierto es que nunca nos hemos ocupado específicamente de la mudanza con gato. Y consideramos que estos animales merecen un artículo dedicado porque los gatos no son grandes amigos del cambio, y es necesario adoptar ciertas medidas y precauciones que, con un perro —por ejemplo— no son tan necesarias.

mudanza con gato

Precauciones para la mudanza con gato

Vaya por delante que la mudanza con gato no se trata solamente del traslado en sí, sino también de la pre-mudanza y la post-mudanza; tres etapas en las que nuestra prioridad debe ser reducir el nivel de estrés del animal.

Pre-mudanza

Es posible que tu gato no esté acostumbrado al transportín, por lo que debes permitir que se habitúe a él progresivamente. Algunas semanas antes de la fecha del traslado, saca el transportín y procura que esté accesible para tu mascota. Deja la puerta abierta para que pueda entrar y salir de él, y que le pierda por completo el miedo.

Saca también las cajas de mudanza, unos días antes de que vayas a empezar con el empaquetado. De igual manera, esto le permitirá acostumbrarse a su presencia y no estresarse tanto cuando empiece el trajín…

Durante la mudanza

Durante la mudanza con gato, ¡es mejor que no haya gato!, o por lo menos que quede fuera de la vista. Enciérralo en algún cuarto —un baño, por ejemplo— con agua y comida, y procura que nadie entre a molestarle. Es conveniente dejarle también su bandeja de arena para que haga sus necesidades si fuera necesario.

Una vez en marcha e introducido en el transportín, resiste la tentación de abrirle la puerta. Si está asustado, podría aprovechar la ocasión para escaparse.

En la nueva casa

Del mismo modo que cuando estabas cargando tus cosas en origen, intenta aislar a tu gato en una habitación tranquila. Llévale hasta ella con su transportín y ábrele la puerta. Procura que disponga de algún cojín o cama acolchada cuando salga y que tampoco le falte agua, comida, o su bandeja de arena.

Cuando se hayan ido los operarios de la mudanza y la paz vuelva a reinar en tu casa, deja que tu gato explore poco a poco. Asegúrate de no dejar abiertas ventanas o puertas por las que pueda escapar y ten paciencia con él; le costará un poco al principio pero al final comprenderá que se encuentra en su nuevo hogar.

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